Os acordáis de los día en los que os despertaba vuestra madre para deciros: Josu, Josu despierta que está nevando! (susituir Josu por vuestro nombre) yo si me acuerdo, porque me levantaba a toda velocidad y en pijama, descalzo y con unas legañas como piñas, salía al balcón a ver todo pintado de blanco.
Pues hoy me ha pasado lo mismo, pero mi madre no me ha despertado,ooooohhhhh (nos hacemos mayores), pero eso sí, he salido corriendo al balcón y aunque no estaba todo blanco, al menos caían copos blancos que me han valido igual. Y es que la nieve mola bastante. Poco importa que tengas 3 que 48 años, que todo el mundo hace el tonto con ella (los lectores de Alaska, que me consta que tenemos jajaja se estarán cagando en mí) y a todos se nos ilumina la cara al verla.
Total que como nieva, y a pesar de que esto no sea Aspen me apetece recrearme un poco, me quedo en casa, con la calefacción a full throttle, el pijama y la bata puestos, a ver como nieva por la ventana. Total, el marketing puede esperar.