Si es que cuando deseas algo tanto, acabas consiguiéndolo.
Y eso es lo que nos ha pasado a nosotros con nuestras obras. Tanta obra en el edificio y en la calle… pues que las obras han llamado a nuestra puerta, y se han metido hasta el cuarto de baño. Así, estábamos Víctor y yo estudiando para el examen de mañana y llega el casero acompañado por ese tenebroso ser que siempre jode tu casa: el fontanero.
Y qué es lo primero que dice un fontanero cuando llega a tu casa? Buuuuuf mala pinta, hay que picar! Pues dicho y hecho, ha sacado el taladro, el martillo y el cincel, y se jodió la tarde de estudio en casa.
Cuando hemos vuelto nos hemos encontrado con el siguiente panorama:
Pero claro, os preguntaréis cual es el problema, verdad? Pues que el suelo debajo de las baldosas está totalmente INUNDADO y sino fijaros lo bien que entrena nuestro baquito para la próxima Copa América!
P.D: Si, lo sé, qué cojones hace un cable de tierra por ahí en medio entre tanta agua? Pues ni puñetera idea!

